EMPRENDIMIENTO Y NEGOCIOS
No estamos logrando distribuir el producto... Pero quizás haya una solución
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El problema más grande que hemos enfrentado al querer llevar nuestra producción a nuestros clientes finales
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Distribuir lo que cultivás: el problema que nadie te cuenta sobre producir agroecológico
Producir bien es un desafío. Distribuir lo que producís es otro completamente diferente.
Este artículo trata sobre eso: sobre lo que hemos enfrentado al intentar llevar nuestra producción desde Finca Amaviora hasta las personas que la quieren consumir, y cómo estamos resolviendo el problema paso a paso.

Lo que la finca produce
Hay dos tipos de producción en Amaviora. La que nosotros sembramos activamente — lechuga, pepino, tomate, okra, ayote, repollo, maíz — y la que la tierra produce sola: mangos, pacayas, arrayanes, guineos de seda, guineos majonchos, zapote, guindas, marañón japonés.
Esta segunda categoría es enorme. Y durante mucho tiempo la estábamos desperdiciando simplemente porque no teníamos un sistema para aprovecharla.
Le llamamos "peinado": designar un día a la semana para recorrer toda la finca, escanear lo que está disponible y cosecharlo antes de que se pierda. Es un concepto simple, pero implementarlo cambia completamente la ecuación de lo que tenemos para ofrecer.
El problema del transporte
Finca Amaviora queda en el municipio de Santo Tomás. No es inaccesible — desde la ciudad son unos 30 a 40 minutos — pero el camino es curvo, con túmulos, bastante metido entre las montañas. La sensación es de que queda lejos aunque en kilómetros no sea tanto.
El problema concreto es este: sacar producto de la finca, llevarlo a un punto de venta en San Salvador y regresar cuesta alrededor de $20 a $25 en gasolina, usando el pick-up de la finca. Cuando la producción es todavía pequeña e irregular, ese costo puede fácilmente superar las ganancias de lo que vendés.

Eso fue lo que nos pasó con Mercado Verde, organizado por la iniciativa Comiendo Verde. Ellos sí nos respondieron y ya teníamos un puesto asegurado. Pero la cuota fija del mercado, sumada al costo del transporte, no cerraba con lo que esperábamos generar. No fue un rechazo de su parte — al contrario, la iniciativa es excelente y esperamos tener nuestro propio puesto ahí cuando la producción lo justifique. Simplemente los números no cuadraban todavía.
La alianza con Norma y La Casa Verde
La solución que encontramos por ahora vino a través de Mauricio, quien nos conectó con Norma, la líder de una organización sin fines de lucro en Santo Tomás llamada La Casa Verde. La organización trabaja con niños y niñas en educación sobre naturaleza, agroecología y cuido de la tierra.
El acuerdo es directo: le entregamos nuestra producción a ella, y ella la redistribuye donde considere. Esta semana, por ejemplo, le entregamos guindas y marañón japonés — dos frutos que la finca produce naturalmente y que sin un sistema de peinado se estarían perdiendo.
Lo valioso de esta alianza no es solo la logística. Es que la producción está llegando a alguien que entiende el valor de lo que estamos haciendo y que ya tiene canales para colocarlo.

Qué significa delegar las ventas
No es que no pudiéramos vender nosotros mismos. De hecho, hemos contemplado dedicar un día fijo a la semana exclusivamente para eso.
Lo que cambia al delegar es la fluidez. El trabajo se distribuye mejor entre más personas, cada quien hace lo que sabe hacer, y el equipo en la finca puede mantenerse enfocado en producir con calidad en lugar de dividir la energía entre cultivar y vender.
La visión a largo plazo
Lo que estamos construyendo no es solo un sistema de venta. Es un modelo de distribución que queremos que tenga varias capas:
Delivery directo para personas que quieran recibir productos en casa. Presencia en mercados verdes una vez que la producción sea constante. Y lo que más me entusiasma: canastas agroecológicas por suscripción, donde las personas reciben periódicamente una selección de lo que está disponible en la finca en ese momento.
La idea de la suscripción tiene algo que me parece poderoso: convierte a los consumidores en parte del ciclo. No están comprando un producto genérico, están recibiendo lo que la tierra produjo esa semana, en su estado más fresco, cultivado sin químicos y con análisis de microscopio que respaldan la calidad del suelo.
Todavía estamos en el proceso de construir esa consistencia productiva que lo hace posible. Pero la dirección está clara.
¿Te gustaría recibir una canasta de productos de Finca Amaviora? Dejanos tu contacto y te avisamos cuando tengamos disponibilidad.