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Creación de Compost en Finca Amaviora: Desafíos y Beneficios de Regenerar nuestra Tierra en Santo Tomás

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Hacer compost es facil... ¿no? Juntar materia orgánica, esperar, y listo. Pero cuando lo hacés a escala, en un terreno inclinado, con el objetivo de revertir años de agricultura química, la historia es bastante más interesante.

Ilustración: Creación de Compost en Finca Amaviora: Desafíos y Beneficios de Regenerar nuestra Tierra en Santo Tomás

El compost como punto de partida: cómo estamos regenerando el suelo en Finca Amaviora

Hacer compost suena simple. Juntar materia orgánica, esperar, y listo. Pero cuando lo hacés a escala, en un terreno de barrancos, con el objetivo de revertir años de agricultura química, la historia es bastante más interesante.

Este artículo nació de una mañana en la finca, grabando mientras Milton y Mauricio y yo construíamos una pila. Lo que voy a contarles acá es lo que hemos aprendido, lo que salió mal, y por qué creemos que esto importa más allá de solo abonar la tierra.

El equipo

A Milton lo conozco desde que teníamos 15 años. Ahora tenemos poco más de 30, así que llevamos más de la mitad de la vida siendo amigos. Cuando me asignaron como administrador de Finca Amaviora, sabía que iba a necesitar personas en quienes confiar para ejecutar algo tan grande.

Milton cargando un saco de estiercol de vaca. Una labor intensiva que lleva toda la mañana.

Milton ya me había hablado de su amigo Mauricio (ahora mi amigo también), con quien había trabajado en proyectos de siembras, huertos y bancales durante sus estudios de agroecología en la Universidad Luterana de El Salvador. Los dos sabían lo que hacían. Los invité a sumarse.

Mauricio recogiendo hojas para agregar al compost. Curiosamente muchas personas le llaman "basura" a las hojas y solo proceden a quemarlas junto con los plasticos, nosotros les damos un nuevo ciclo de vida acá.

Al principio era a medio tiempo o visitas intercaladas, casi por el gusto de venir a ver qué podíamos sembrar y trabajar. Con el tiempo se fue solidificando, y hoy trabajamos juntos casi todos los días (o al menos eso intento😂no me linchen).

Por qué empezamos a hacer compost

Finca Amaviora está ubicada en el municipio de Santo Tomás, en el departamento de San Salvador. Sus dueños, Beth y Brent, la compraron con un objetivo claro: convertirla en la finca más saludable de El Salvador.

El problema era que la tierra llegó con historia. Cultivadores que habían trabajado esa zona por años lo habían hecho con métodos tradicionales: químicos, pesticidas, fertilizantes sintéticos. Hay partes de la finca que están prácticamente intactas, y otras que muestran el daño de ese historial en la erosión del suelo y en la ausencia de vida microbiana.

Para transicionar hacia una finca 100% agroecológica, había que reemplazar todo eso. Y el compost era el punto de partida inevitable.

Sacos con compost ya cosechado, listo para aplicar en el campo de siembra

Cómo se construye una pila

La fórmula que estamos usando actualmente es 8 sacos de hojas secas, 27 sacos de bovinaza y una incorporación reciente de aserrín. La relación carbono-nitrógeno que buscamos ronda el 30:1, aunque en la práctica los cálculos se ajustan sobre la marcha: los sacos no siempre pesan igual, las hojas se aprietan diferente según la temporada, y en pleno verano la bovinaza llega más seca que en invierno.

El aserrín es una incorporación nueva. Durante un tiempo lo evitamos porque la lignina es difícil de descomponer para las bacterias, y requiere hongos para procesarse. Pero encontramos un enfoque que divide el trabajo en fases: primero las bacterias se encargan del carbono simple y elevan la temperatura de la pila, y una vez que terminan su parte, los hongos llegan a colonizar el material y procesan lo que queda.

Es de suma importancia que el compost esté lo suficientemente húmedo para permitir que los microorganismos "naden" libres por toda la materia organica

Un detalle que muchos no consideran al hacer compost: el terreno. Finca Amaviora no es plana y hay subidas y bajadas todo el tiempo (atentos a post sobre el sistema de poleas que pretendemos hacer), y cada saco que se carga y transporta representa un riesgo real si no se pisa bien. Como Milton decia en broma: "no somos cabras."

El biofermento de fruta

Durante el proceso, Mauricio incorpora un líquido amarillo de olor dulce que llama la atención. Es un acelerador microbiano hecho con fruta madura: guineo majoncho y, ahora que empieza la temporada, también mango.

Aplicamos el biofermento para que el proceso de descomposición sea acelerado

Ambos crecen solos en la finca y actualmente no estamos cosechando todo lo que producen. En lugar de desperdiciarlos, la fruta que cae o no alcanzamos a recoger va directo a un barril de 100 litros con 1% de melaza. Se fermenta durante 7 días, se renueva cada semana, y se incorpora a cada pila nueva que hacemos.

Es economía circular en su versión más básica: nada se tira, todo se transforma.

El microscopio como herramienta de certeza

Cada pila que producimos pasa por análisis de microscopio para determinar la relación entre bacterias y hongos presentes en el compost terminado.

Esa distinción no es menor: un compost con predominancia bacteriana tiende a usarse en hortalizas y plantas de ciclo corto. Uno con mayor presencia fúngica se destina a árboles frutales y sistemas agroforestales.

Imagen de un hongo filamentoso de uno de nuestros insumos que aplicamos en el compost

Lo que el microscopio nos da no es solo información, es certeza. Sin él, estamos adivinando. Con él, sabemos si lo que estamos produciendo tiene la calidad que buscamos antes de aplicarlo.

Actualmente producimos alrededor de cuatro pilas por semana, cada una con un promedio de 1,500 libras de material. Son aproximadamente 6,000 libras de compost trabajando en simultáneo en distintas etapas de maduración.

El peor lote que hemos hecho

Una pila se nos llenó de larvas de mosca.

El diagnóstico fue claro: demasiada gallinaza, balance de nitrógeno y carbono mal hecho. El exceso de nitrógeno generó las condiciones perfectas para que las moscas pusieran huevos y las larvas proliferaran.

La solución fue agregar más carbono en forma de hojas secas. Eso restableció el balance, la temperatura subió, y la pila se salvó. El compost resultó bueno al final, pero fue una lección cara sobre la importancia de la precisión en las proporciones.

A dónde va todo este compost

Por ahora, todo lo que producimos se queda en la finca. Lo estamos usando para enmendar la tierra de los cultivadores que llevan años trabajando con métodos convencionales y que están haciendo la transición hacia prácticas orgánicas. Es un proceso gradual, y el compost es la herramienta principal para recuperar lo que los químicos fueron deteriorando.

Milton mueve el compost para que el agua que Mauricio está echando llegue a toda la materia, mientras yo echaba el biofermento

La visión a futuro es tenerlo disponible para la venta, con todos los análisis de microscopio incluidos como respaldo de calidad. No compost genérico, sino compost documentado.

Por qué esto conecta con los hongos

Si entendemos la microbiología que ocurre en el suelo, podemos construir un ecosistema microscópico que garantice que todo lo que sembremos esté lo más sano posible. Eso se traduce en mayor densidad nutricional en los alimentos, pero también en algo que cuesta más cuantificar: la energía que la tierra transfiere a lo que crece en ella.

Personalmente no creo que todo se reduzca a química y física. Hay un elemento energético que todavía no terminamos de entender del todo.

Y ahí es donde los hongos y la agroecología se unen para mí de forma práctica: cuando un sustrato de laboratorio se contamina con trichoderma, en lugar de descartarlo, lo llevo a la finca. Ahí la trichoderma trabaja como agente de descomposición dentro del compost, y eventualmente contribuye a mejorar los cultivos. Nada es basura. Todo da vueltas.

Es economía circular, sí. Pero también es una forma de entender que cada parte de este ecosistema tiene un lugar, y que nuestro trabajo es simplemente aprender a conectarlas bien.

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